martes, 12 de agosto de 2008

Descubriendo a Kork-Alemania



Prepárense, que vamos a partir.
Este es el tren de la muerte que cruza por la vida.
Vamos a escapar de la nostalgia que nos condena al pasado[1]. (…)

Esta invitación de Facundo Cabral me encanta como guía para describir mis vivencias en Alemania. Sería maravilloso poder tomar ese “tren de la muerte que cruza por la vida” para narrar todo desde lo simplemente vivo, sin análisis, sin historia, sin prejuicios, sin comparaciones, sin pretensiones, sin miedos y escapar así “de la nostalgia que nos condena al pasado”. Pasado en el cual nos hemos formado y por el cual somos, pasado que a veces nos impide gozar del presente.

Así, desde el presente, quiero expresar cómo es el pueblo Kork-Kehl ubicado en la selva negra, al sur de Alemania y cercana a Estrasburgo(Francia). Tiene calles limpias, casas lindas de entramado de madera, jardines y árboles que evidencian a gritos el reciente paso de la primavera, agua encauzada que ofrece y recibe vida por su aparente descontaminación.

El primer día en este apacible pueblo, en uno de sus restaurantes, me encontraba cenando con mi familia y unos amigos alemanes, cuando de repente un señor cayó al suelo, él estaba sentado en una mesa cercana a la nuestra, tenía puesto en su cabeza un casco azul, fumaba y hablaba por celular, lo acompañaban dos mujeres. Se cayó de lado, llevándose con él la silla y comenzó a convulsionar, se acercó a él otro señor que estaba en otra mesa, le pasó una de sus manos suavemente por la espalda y le habló al oído mientras duró la convulsión, luego lo ayudó a sentarse cómodamente y regresó a su mesa. La mesera llevó algo para beber al señor que sufrió la convulsión, él permaneció en el restaurante casi media hora más junto con sus dos acompañantes, luego se montó en un triciclo grande, el cual manejó con sus manos. Como buena costumbre en pueblo pequeño, nos dijeron adiós con la mano cuando pasaron cerca a nuestra mesa y nosotros respondimos con el mismo gesto.

Nuestros amigos alemanes nos contaron pausadamente algunos datos de este pueblo, supimos así que la mayoría de sus habitantes son epilépticos. Esto se debe a la existencia de una Clínica especializada para el tratamiento de la epilepsia, en donde atienden a miles de niños, adolescentes y adultos a quienes se les ha diagnosticado esta enfermedad. La clínica nació en 1892 cuando se inauguró el "sanatorio y asilo para niños epilépticos", según datos registrados en el primer Museo de epilepsia fundado en Alemania, el cual alojó Kork dentro de su museo de artesanías. "En fin, aquí la palabra habitante es real, todos habitan Kork, sin limitaciones, sin miramientos, sin exclusiones"...

Gracias a las palabras de Facundo Cabral puedo hoy describir a Kork desde su esencia, sin drama, dejando de lado la reflexión porque aquí no tiene ella ubicación.
Salu2,
Ingrid


[1] Cabral, Facundo. Partida, tema No1 del CD: FERROCABRAL (Cruzando por la vida en el tren de la muerte). Tomado el 4 de agosto de 2008 de: http://harrilarrihenri.blogspot.com/2008/05/facundo-cabralla-partida-ferrocarril.html

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